
Gamberrada absurda -pero no ofensiva- que toma el esquema de una persecución con malos persiguiendo a buenos y en la que lo que menos importa es el porqué. Son cerca de 90 minutos de casi constante acción, alargada y esquemática hasta lo descabellado pero con cierto encanto si se intenta ver con buenos ojos y entendiendo el juego que propone...Y que queda al descubierto desde su primera secuencia. No busca más, maneja con todos los tópicos del moderno cine de acción: Las coreografías son demenciales, el ritmo infernal y los personajes protagonistas ( un divertido Clive Owen comiendo zanahorias, la voluptuosa Monica Bellucci y el villano chistoso Paul Giamatti) meros comparsas al servicio de un constante movimiento. Una película tan exagerada como en ocasiones fascinantemente hiperbólica
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