
Solidísimo y muy recomendable thriller británico, tan sencillo en su construcción como sólido en su resolución ambientado en el mundo de los robos de coches, con un ritmo impecable, música jazzística de un primerizo -y ya destacable John Barry- y especialmente sorprendente por presentar a Peter Sellers bordando un papel "serio" de villano de la función.
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