
Nueva vuelta de tuerca de Gilliam sobre su confrontación entre "realidad y fantasía" perjudicada por una trama muy simplona que a veces no puede sostener su enésimo delirio barroco festivo. Lo de la muerte de Ledger casi beneficia al film al proponer un (muy bien resuelto) cambio de actores. En su globalidad un espectáculo vistoso/irregual que funciona a tramos y cuando lo hace convence, pero le sobra metraje y le falta una linea argumental con verdadera garra
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