Thriller noventero al servicio del estrellato de Bruce Willis y, en este caso, una película de lo más convencional -vulgar incluso- en la que Willis interpreta a un policía que, tras haber perdido a su padre en acto de servicio y haberse visto involucrado en un conflicto al acusar a algunos compañeros de abuso policial, acaba trabajando como policía de paisano, obsesionado con dar caza al asesino que mató a su progenitor.
El film acaba siendo un compendio de todos los tics del cine de acción de los 90, con un argumento que quiere ser complejo, pero que acaba resultando muy simple, y en el que uno puede ir adivinando el desarrollo de la trama mucho antes de que esta acontezca.Repleto de tópicos, en los que quizá lo mejor se encuentre en la química establecida entre Willis y la protagonista Sarah Jessica Parker, así como en la presencia de buenos secundarios que van apareciendo a lo largo de la trama, tales como Tom Sizemore, Brion James o John Mahoney.






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