Mediocre ciencia ficción dirigida por un director que, con cada película que ha ido rodando, ha ido cayendo más bajo. Y es una lástima, porque sin ser nada del otro mundo, este film tiene una primera mitad bastante solvente, con un futuro donde la Tierra está superpoblada y la gente aspira a ir a una estación espacial exterior —que da nombre a la película— donde no hay contaminación ni enfermedades. El problema es que el film, en su segunda mitad y especialmente con la llegada de Matt Damon a la base espacial, se convierte en un burdo film de acción, superficial y típico, que echa por tierra todas las posibilidades planteadas en favor de algo superficial y de poco interés.






