Comedia escrita, dirigida y protagonizada por Woody Allen que combina hábilmente el cine de detectives, el thriller ligero y el tono cómico característico de su autor. La premisa, tan absurda como eficaz, presenta a un investigador de una compañía de seguros (Allen), un tipo con más suerte que talento que, tras ser hipnotizado por un mago en una reunión social después del trabajo, se convierte involuntariamente en un sofisticado ladrón que comete robos sin ser consciente de ello, mientras mantiene una relación de amor-odio con una ambiciosa ejecutiva de la empresa (Helen Hunt) .Siempre divertida, la película vuelve a demostrar la destreza del director para construir relatos de apariencia ligera pero sólidamente estructurados, apoyados en diálogos ágiles y un preciso control del ritmo cómico. Vista con la perspectiva del tiempo —más de dos décadas desde su estreno—, se consolida como una pieza representativa dentro de su filmografía, con ese aire de clasicismo que define buena parte de su obra. No obstante, también anticipa un defecto recurrente en el Allen posterior a 2000: Cierta tendencia a la dilatación, que deja la sensación de que un ajuste más conciso —apenas diez minutos menos— habría afinado un conjunto ya de por sí bastante notable.




.jpeg)
.jpeg)
