
Debut de Wayne como realizador en un ambicioso y espectacular western, ciertamente irregular pero igualmente disfrutable -su factura técnica es sensacional- A veces con ecos Fordianos, otras veces más impersonal, decididamente pro americano...Pero con un repartazo que va de lo bueno a lo excelente (inmenso Richard Widmak) y para rematarlo un score mítico de Dimitri Tiomkin
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