
Experimento formal de Jarmusch, aquí rodando un montón de historias o sketches cortos con café y cigarrillos de unidad estilística. El concepto es bueno y Jarmusch tiene su estilo, pero el resultado aquí es muy irregula -aburrido en ocasiones- básicamente porque no todas las tramas están igualmente trabajadas, incluso algunas parecen directamente improvisadas, desaprovechando algunos buenos actores que pasean por el encuadre. De las mejores: La de Alfred Molina y la de Iggy Pop
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