
Cada vez que veo un film de este director me convenzo más de su extraordinaria valía, injustamente olvidada durante muchos años, pero que hoy se recupera en todo su esplendor. Dándole un tono algo sombrío y rodando con una fluidez pasmosa, aquí tenemos otro western al servicio de Randolph Scott que incorpora un personaje tan antipático a priori como un "cazarecompensas". El ritmo es rapidísimo y la estructura de la historia se acerca a veces al cine de detectives, con nuestro protagonista intentando descubrir la identidad de tres ladrones escondidos entre los ciudadanos de un pueblo. Western muy notable
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