Una de las cumbres del melodrama de Douglas Sirk en la década de los 50, y una de esas películas de construcción y ejecución prácticamente irrepetibles. Parte de un reparto de enorme solidez, con Lauren Bacall, Rock Hudson, Robert Stack y Dorothy Malone.
A ello se suma un guion que funciona casi como un manual sobre cómo construir una trama de estas características, y que probablemente sirvió de referencia para el desarrollo posterior de muchas telenovelas. La espléndida fotografía de Russell Metty y la inspirada puesta en escena de Sirk elevan la película a una de las grandes obras de uno de los mejores periodos del director.
El resultado es un melodrama cargado de elementos perturbadores que se sitúa, sin duda, entre los títulos más destacados del género.

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