La última película interpretada por los inolvidables hermanos Marx ( después de un largo parón) fue un producto rodado un poco a contragolpe debido a las necesidades económicas de uno de ellos y a la ayuda que le prestaron el resto para poder completarla.
El film sigue la estructura típica de sus producciones anteriores, intercalando algún número musical con los ya conocidos gags, pero adolece de una historia mucho menos potente. Por momentos, parece una especie de remedo de Una noche en la ópera, con la búsqueda de unos diamantes que han quedado escondidos en unas latas de sardinas como eje principal de la trama.Además, se ve perjudicada por el hecho de que prácticamente nunca coinciden los tres hermanos juntos en pantalla, y se nota que las partes de Groucho fueron rodadas como un añadido posterior. Un Groucho que, por cierto, aparece por primera vez con bigote real y no con el característico bigote pintado.
El resultado, como digo, es más irregular y en algunos momentos incluso mediocre, aunque todavía queda algún instante interesante para el recuerdo, dejando eso sí un poso de despedida algo tristona para un conjunto cómico tan mítica.
.webp)
No hay comentarios:
Publicar un comentario