Simpático film de terror de producción francesa, con cierto aire lovecraftiano. La historia sigue a un grupo de mineros en África que, ayudando a un investigador, descubren unas galerías que ocultan una cripta en la que se esconde la tumba de un antiguo dios. Ciertamente, no es nada del otro mundo a nivel argumental (incluso decepcionará a quienes esperen un terror más salvaje al estilo de The Descent), pero estamos ante un producto sin pretensiones, resuelto en un relato que, aunque tarda bastante en arrancar, se deja ver con agrado. Esto se debe tanto a su aire clásico y su puesta en escena sencilla como a un tercio final más entonado que deja buen sabor de boca.

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