
Otro memorable film de Reed en colaboración con Graham Greene -aquí se trata de un relato corto- acerca de la relación que se establece entre un niño y el mayordomo (soberbio Ralph Richardson) de una embajada en Londres. El film siempre pivota sobre la capacidad para la la inocencia de los niños y su concepto acerca de la verdad. La película, dividida en dos partes bien diferenciadas, acaba siendo un ejercicio de quasi suspense -del que Hitchcock probablemente hubiese sacado más jugo- pero que sin embargo funciona de manera perfecta, ayudado por un excelente uso del espacio, los decorados o un plantel de actores en el que incluso los secundario (Bernard Lee o Jack Hawkins) son excepcionales
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