Film que marca el esperado regreso de Steven Spielberg a la ciencia ficción y, más concretamente, al territorio de los encuentros extraterrestres, un género en el que firmó algunas de las obras más influyentes de su carrera. La referencia más evidente es "Encuentros en la tercera fase", con la que esta nueva película mantiene una clara conexión temática y argumental.
De hecho, el planteamiento del film puede entenderse
como una variación de las ideas que articulaban el tramo final de
aquella obra: dos personas que no se conocen entre sí reciben una
revelación que las impulsa hacia un destino común. Spielberg construye a
partir de esa premisa un relato que combina misterio, descubrimiento y
fascinación por lo desconocido, aunque los resultados son más irregulares. La
principal debilidad de la película reside en una estructura narrativa
excesivamente dilatada...Con un metraje que acusa varios pasajes prescindibles y
unos veinte minutos finales que terminan lastrando el conjunto. A ello
se suma una subtrama relacionada con una organización gubernamental que
introduce unos antagonistas escasamente convincentes, torpes incluso, hasta el punto de
que su presencia resta tensión dramática a la historia. Esta
circunstancia se hace especialmente evidente cada vez que el relato se
aleja de los personajes interpretados por Emily Blunt y Josh O'Connor
para centrarse en la persecución liderada por el personaje encarnado por
Colin Firth. Es en esos momentos cuando la película pierde buena parte
de su impulso y de la capacidad de fascinación que sí demuestra en sus
mejores escenas.Y aunque Spielberg rueda con fuerza y con probado oficio es una lastima que los continuos destellos de su talento estén por debajo de la estructura argumental. Película que contiene varias
secuencias de notable factura visual y emocional, entre las que destaca
especialmente el flashback ambientado en la casa, probablemente el
momento más inspirado de toda la obra. También incluye un par de escenas
de acción correctamente resueltas, aunque sin alcanzar la fuerza ni el
carácter memorable de los grandes referentes del director. El resultado deja la sensación de ser una obra con
ideas sugerentes y momentos de indudable calidad, pero también de una
película que no termina de encontrar el equilibrio entre su vocación de
espectáculo y la emoción íntima que siempre ha distinguido al mejor
Spielberg.

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