
Debut del finado Fuller en la dirección cinematográfica con un irregular pero extraño/atractivo western, muy curioso en su propuesta fatalista y tristona -antiheroica- de seguir las andanzas de Bob Ford (excelente John Ireland) marcado por su papel de asesino de Jesse James. Apunta buenas secuencias y un tiroteo final (diurno) , ciertamente logrado, con nuestro protagonista sumido en la negrura total
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