
Una de las obras maestras del Polar en la década de los 70, construída sobre una trama fatalista, casi de aire crepuscular, a la que ayuda una puesta en escena de Corneau tan sobria como precisa...O la música de un Georges Deleure que tira directamente hacia el "requiem" con coro incluído. Un film magnífico y esencial en el cine negro francés
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