
Sólido film bélico, espléndidamente rodado por un artesano eficaz como Guillermin, que supone una variante desencantada del género -casi un film bélico crepuscular- con Aliados y Nazis totalmente derrotados animicamente y una batalla absurda por un puente que unos quieren volar por los aires y otros conservar. Apunta muchas resoluciones visuales y estilo del más actual film bélico. Para rematar el atractivo aire tristón que tiene, la música de Elmer Bernstein está totalmente alejada de su estilo "Evasión"
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