
Maravilloso ejercicio de cine negro (y tambien de drama), con guión milimétrico de Nullaly Johnson, que en manos de Lang se convierte en una -nueva- muestra de su gusto por las tramas fatalistas, aquí con claro componente onírico. Tambien ayuda la impresionante interpretación de Edwad G. Robinson, consagrado aquí como uno de los grandes personajes del género
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