
Curioso thriller de guerra fría, que visto ahora es todo un regreso a un género ya entrañable (por lo añejo de su universo). Bastante bien facturado, con un buen grupo de secundarios, un protagonista especialmente antipático (John Savage entre torturado y despistado) y un Christopher Plummer, especialista en robar la función a cualquiera que se le ponga por delante
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