
Uno de los memorables títulos de la última etapa de Ford, que ya merecería pasar a la historia del cine por el famoso plano del rio (y que dos grandes actores sosteniendo una escena de un naturalismo prodigioso).Pero afortunadamente el film mantiene prodigiosamente el equilibrio entre el drama de la historia y esos interludios humorísticos tan imprescindibles en su cine. Obra maestra
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