
Prototípico spaghetti interpretado por un actor americano de segunda fila (aquí Craig Hill), facturado con mejores medios. Argumentalmente plantea la típica historia de venganza, pero está rodado por encima de la media, muy violento en ocasiones, siempre seco y muy conciso, montado con un ritmo que casi nunca decae (a ello ayudan sus escasos 83 minutos)
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