
El irregular Steven Soderberg -capaz de lo mejor y lo peor- en una de las apuestas más arriesgadas de su carrera, el resultado es un fascinate film que cruza un drama amoroso con la ciencia ficción metafísica, en el que el ritmo pausado y la hipnótica banda sonora de Cliff Martinez son esenciales. No tiene nada que envidiar ni comparar a la de Tarkowski, básicamente porque ambas visiones son muy alejadas la una de la otra, pero me parece una joya de la s/f de los últimos años
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