
Uno de los grandes clásicos despachados por el cine USA de los 70, con una historia sencilla de dos fugitivos de la ley (espléndidos Martin Sheen & Sissy Spacek) muy bien narrada en la que Malick pretende (y consigue) aunar intimismo, gusto por el detalle con una elegante(y pasuada, que no aburrida) puesta en escena. La fotografía -firmada a tres manos- está tambien muy trabajada. Un debut que vale por carreras enteras
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