
El segundo título de la "Trilogía de las Madres" en el que Argento decide prescindir totalmente de un guión lógico y se lanza al paroxismo estilístico y visual. La trama se resume en dos líneas y el resultado es inferior a "Suspiria" pero aun así acaba siendo un film muy potente en imaginería, barroquismo y esa estética colorista tan afín al director
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