
Titubeante drama con toque terrorífico, que no acaba de explorar las posibilidades de su historia (nunca acaba de ser un drama, ni un thriller, ni un film de terror), pero que, como casi siempre en las historias "con ventrilocuo" acaba inquietando en bastantes ocasiones. Lo mejor: Anthony Hopkins interpretando un personaje complicado, la madura pero guapa Ann Margret y el sensacional score de Jerry Goldsmith
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