Debut cinematográfico de Manuel (Manolo) Summers, una película con la que también se pretendía dar visibilidad a los nuevos aires del llamado «Nuevo Cine Español» de principios de los años sesenta.La película se estructura en dos episodios: Del rosa, que narra el primer amor entre un niño y una niña, y Al amarillo, que cuenta la historia de dos ancianos enamorados en una residencia regentada por monjas.En el primer segmento, Summers construye un relato con una mirada curiosa y tierna sobre ese amor todavía infantil, captando con sensibilidad la ingenuidad y las emociones de sus protagonistas. Sin embargo, a mi juicio, se prolonga demasiado, especialmente si lo comparamos con el segundo episodio, que habría necesitado algo más de metraje para desarrollar mejor su historia.
En conjunto, es un film muy interesante, notable incluso en algunos tramos, pero de innegable ternura, con un resultado muy fresco que conserva, incluso más de sesenta años después, buena parte de su encanto. Una propuesta de personalidad todavía en formación, en la que se perciben diversas influencias externas, especialmente las de la Nouvelle Vague, filtradas a través de una sensibilidad genuinamente española, de aire costumbrista muchas veces. Summers demostraba aqui ya una notable capacidad para captar la emoción a través de los rostros de sus actores, una cualidad que constituye uno de los mayores atractivos de la película.






