Película dirigida por Rodrigo Sorogoyen y un drama paternofilial en toda regla que narra el intento de acercamiento por parte de un padre ausente durante muchos años (Javier Bardem), hacia una hija actriz (Beatriz Luengo) que pretende recuperar...Y a la que oferta participar en la última película que dirige.
El film, bien escrito, sabe sacar el máximo provecho de dos intérpretes inspirados y bien dirigidos que dan lo mejor de sí mismos. Tal vez Bardem se mueve en un registro mucho más cómodo, mientras que quien se muestra mucho más potente, y a la vez contenida para mí, es Beatriz Luengo.
En cualquier caso, el film está bien rodado y tiene un entramado narrativo interesante ( me sobran los cambios de texturas y formatos que no entiendo) , pero, para mi gusto, no acaba de ser tan redondo como había leído por ahí. Y es que, aun siendo un drama potente, con grandes secuencias, le falta algo esencial: Es excesivamente frío y carece de verdadera empatía y emoción hacia sus personajes... Como espectador espero una catarsis de algún tipo, un choque que nunca ocurre, ni hacia el drama, hacia la reconciliación o incluso hacia el odio entre ambos. Esa falta de emoción y de emotividad respecto a los personajes hace que, aun siendo una película notable, no acabe de cerrarse como el gran drama que promete en su excelente secuencia inicial de presentación, donde realmente se traza la idea base, sobre la que siempre gira y no acaba de evolucionar, el resto de lo explicado.

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