viernes, 7 de diciembre de 2012

DIAMANTES PARA LA ETERNIDAD (Diamonds Are Forever, 1971 -Guy Hamilton)

Por lo general algo infravalorada a pesar de su éxito económico, esta fue la séptima película de James Bond y última incorporación de Sean Connery al personaje en la saga original de la productora EON. Repetía Guy Hamilton como director y el film -tras el fiasco económico (que no artístico) de "Al Servicio Secreto de Su Majestad"- es probablemente una de las mejores de las películas de la serie interpretada por el actor escocés. La trama incorpora elementos directamente de cómic, es mucho más autoparódica (esos villanos gays Mr Witt & Mr Kidd son todo un hallazgo) y al estar situado en EEUU aporta influencias estéticas del cine policíaco americano de aquellos tiempos. Todo gracias a un guion (Tom Mankievicz) que aporta muchos elementos humorísticos y la propia prestancia de un Connery más cínico, irónico que nunca (impagable la pelea en el ascensor cuando James Bond hace creer que ha matado a James Bond). El film a veces parece un preludio de lo que luego sería la saga en manos de Roger Moore.Todo ello rodado con las habituales dosis de espectáculo y un enorme comentario musical de John Barry

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