Clásico del cine de terror de los años 50, que he podído ver esta tarde en su formato original en 3-D (por fin, en sistema anaglifo).Llama la atención el poco abuso que hace de los trucos visuales hacia el espectador (muy típico en este tipo de films) y el gran juego de encuadres con profundidad, que en formato plano no se podían apreciar. Película tan sencilla como efectiva, a la que los años han tratado bien
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