jueves, 8 de noviembre de 2012

SKYFALL (2012 -Sam Mendes)

Tercera entrega con Daniel Craig incorporando al agente 007, irregular en su conjunto, pero claramente superior a “Quantum Of Solace” y probablemente uno de los títulos más extraños (y a la vez interesantes) de toda la saga iniciada hace 50 años. Con una estilizada fotografía, el film es excesivo en metraje y pierde algo de interés en su alargada segunda mitad (aquella en la que aparece Javier Bardem). No obstante se agradece que Mendes recupere una puesta en escena y un montaje mucho más clásico. (magnífica la secuencia precréditos, la mejor sin duda de los últimos títulos). En cuanto al personaje Daniel Craig (que aquí si que me empieza a convencer como el agente secreto) hace evolucionar su personalidad y lo aleja de los modos chulescos que aparecían en los anteriores títulos, con lo que su presencia y prestancia logran mantener el interés...Más aun cuando estamos ante el film con menos importancia de las “Chicas Bond” de toda la tradición. Su cruce temático y su atmósfera algo mortuoria la convierten en una pieza tan contradictoria como a ratos interesante, supone casi la antesala del “esperado” retorno del personaje a su imagen más clásica (el famoso Gunbarrel, aparece, por fin al final de la película), en el que constantemente se juega por un lado al alejamiento de la trama tradicional, convirtiendo este en un relato más oscuro-aparentemente más complejo (pero no tanto) y menos vistoso (es probablemente el film de James Bond con menos escenas de acción de la historia). El resultado final deja una extraña sensación al acabar su visionado: Un quiero y no puedo ocasional, un juego constante entre lo nuevo y lo viejo, entre la deconstrucción del mito y el retorno a sus bases, en el que la reescritura del personaje y la desmitificación efectuada llegan al final (ya no puede ir más allá) de modo que claramente los guionistas emprenden un disimulado (pero evidente) intento de recuperación el aroma de la serie más genuina, añadiendo tímidamente gadgets, personajes , referencias (Q, M, Monneypenny, El Aston Martin) o la inmortal melodía de Monty Norman, guiños clarísimos, que son los que el público agradece y aplaude más a lo largo de la narración.

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