La versión/adaptación más famosa de la celebre novela de Julio Verne, una superproducción de Michael Todd que intentó imponer un sistema de rodaje y proyección especialmente espectacular llamado Todd AO aprovechando el rodaje del film. El resultado es un film tan espectacular y tan plagado de colaboraciones , cameos y estrellas como claramente mediocre, ya que la estructura del film -además de tener una elipsis bastante bruscas- siempre está supeditado a la espectacularidad de un sistema que a la vez impedía hacer una puesta en escena que fuera elaborada. Con una inolvidable banda sonora de Victor Young y una película rodada por Michael Anderson en modo artesano a piñón fijo, es por lo tanto un ejemplo de película de gran espectáculo que acaba aburriendo al espectador más allá de la sorpresa de encontrarse un montón de conocidos o el buen hacer de los protagonistas David Niven y Cantinflas con una gran (y desaprovechada) química que desprenden entre ellos.

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