Joya del cine Brasilero de los noventa, que narra el viaje que inicia una mujer -antigua profesora (Fernanda Montenegro, descomunal) que trabaja escribiendo las cartas que le dictan los analfabetos en la estación central de Rio de Janeiro y que decidirá acompaña a un chico a conocer a su padre. Bajo esta premisa el film de Salles ofrece un retrato nada complaciente, duro y a la vez sincero de la realidad vital y cultural del Brasil de aquellos tiempos (no creo que haya cambiado la cosa) en un film que podría haber caído en el buen rollismo y pero que creo que funciona muy bien, gracias a un retrato de personajes inmaculado y una puesta en escena artesanal y efectiva.

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