Muy solvente 'noir' de William Castle, con un policía (Howard Duff) que se infiltra en una red del crimen con la ayuda de un presidiario (Dan Duryea). No excesivamente original a nivel argumental, pero bien tramada y rodada. De nuevo, demuestra que en el cine negro es donde este director marcó sus mejores aciertos. Además, cuenta con un reparto con sorpresas (Shelley Winters, un joven Tony Curtis) y una duración justa (apenas 70 minutos), lo que favorece el ritmo típico de la serie B más elaborada

No hay comentarios:
Publicar un comentario