Uno de los films más famosos de Ingmar Bergman en la década de los sesenta, Persona es un relato hermético, personal y fascinante, centrado prácticamente en dos personajes: Una actriz que, de un día para otro, deja de hablar (Liv Ullmann) y la enfermera que intenta ayudarla (Bibi Andersson)...En un proceso de extraño conocimiento y simbiosis entre ambas. Sobria y con una fotografía prodigiosa, la película tiene un cierto aire pretencioso en algunos momentos —especialmente por el uso de metáforas demasiado evidentes—, pero es innegable que el maestro deja para el recuerdo pasajes imborrables. A través de ellos, Bergman demuestra su singular visión del cine y su capacidad para marcar una era.
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