Rarísimo ejemplar de thriller psicológico que podría haber dado pie a una película más que notable en su retrato de un auténtico psicópata. Sin embargo, termina convirtiéndose en un producto cercano a la exploitation —ni siquiera una serie B con encanto— debido a su pobre puesta en escena de Boris Petroff y a un elenco actoral que, en ocasiones, parece casi amateur. El film se mantiene al filo de lo aceptable, aunque cuenta con algunos momentos de violencia inesperada y el uso de una música de stock que, si no me equivoco, es la misma que se empleó en la famosa Plan 9 del espacio exterior de Ed Wood

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