
Elena Anaya es una madre que pierde a su hijo en un ferry dirección a la Isla de Hierro y a partir de ahí se inicia una trama que aunque muy bien rodada, flojea constantemente a causa de un guión muy justito/indefinido que además no se atreve en decantarse hacia un género en concreto (nunca sabemos si es un thriller o un film fantástico) además de abusar de imágenes epatantes pero innecesarias, que la primera vez tienen su gracia, pero que repetidas y enfrentadas a su convencional final lo único que muestran es la endeblez de una propuesta de look tan atractivo como resultados tibios
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