
Ejemplo paradigmático de como un film esencialmente tontorrón y de estructura simplísima (el guión analizado friamente es bien poca cosa) ha sido elevado a la altura de "culto" gracias a la mezcla (y suma) de una serie de detalles que al final valen su peso en oro: El carisma de Caine, Los minis de colores y la antológica secuencia final de 25 minutos, las chicas guapas, minifaldas, The Self Preservation Society & Noel Coward derrochando ironía , el final sin final y por supuesto el gran Quincy Jones componiendo una de las mejores bso "groovy" de aquellos años. Encima tiene buena factura (en BH su visionado es puro placer) con gran trabajo de especialistas y Douglas Slocombe fotografiando con buen estilo. Como un helado en verano, refrescante
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