jueves, 15 de septiembre de 2011

¿POR QUÉ LLORAS, SUSAN? (The Shuttered Room, 1967 -David Miller)

A pesar de gozar de muy buena fama en determinados sectores, todo un atípico y extraño -también fallido- intento de adaptar un relato de aire Lovecraftiano que nunca consigue ser el film de terror que pretende. Tal vez porque Miller parece sentirse más a gusto en las partes más en clave drama que no tanto en las secuencias clave género puro y duro. El buen hacer de los actores (especialmente un enérgico Oliver Reed) no logra disimular una una puesta en escena repleta de ticks sesenteros, incluído el uso del zoom y el teleobjetivo, y una trama que avanza con escaso misterio y poca contundencia.

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