 |
|
Muy notable thriller de J. Lee Thompson, inscrito en la brillante etapa británica de su filmografía, que acabaría sirviéndole como carta de presentación para dar el salto a Hollywood y acceder a producciones de mayor envergadura. La trama gira en torno a un marinero polaco (Horst Buchholz, en su debut cinematográfico en lengua inglesa) que, tras un violento arrebato de celos, asesina a su novia. El crimen es presenciado por una niña (Hayley Mills, también en una de sus primeras apariciones en pantalla), con quien establecerá una inquietante relación de dependencia mutua mientras intenta eludir a la policía (John Mills actuando con su hija) y encontrar la manera de abandonar el país a bordo de un barco. Buen film, Thompson dirige el conjunto con notable solvencia, construyendo una atmósfera de tensión sostenida y extrayendo todo el partido posible de la singular relación entre sus dos protagonistas, y aunque el guion no explora hasta sus últimas consecuencias algunas de las posibilidades más perturbadoras de su premisa, el resultado mantiene en todo momento el interés gracias a la precisión narrativa y al impecable oficio de su realizador, una muestra más de que Thompson fue un cineasta considerablemente mejor de lo que una parte de la crítica estuvo dispuesta a reconocer durante años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario