
Peca tal vez de excesivo esquematismo y se muestra irregular, algo tibia, en su primera mitad, pero se va entonando —y mucho— a partir de la segunda, donde el toque especial del director y su pulso para rodar la acción y la violencia encuentran su mejor plasmación. Es ahí donde el film acaba siendo una película a reivindicar, cuando la trama deviene en una persecución encarnizada de los periodistas, acosados tanto por la policía como por las Brigadas Rojas.Un film que, como digo, va de menos a más y acaba dejando un buen sabor de boca.
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