Interesante cruce entre película de aventuras y cine fantástico con toques de terror, muy característico de las producciones de Universal en la década de 1950. En este caso, la historia está dirigida con solidez por el artesano Francis D. Lyon, quien logra dotar a la puesta en escena de una notable calidad. La trama guarda cierto parentesco con La mujer pantera de Jacques Tourneur, aunque aquí la maldición convierte a una misteriosa mujer (Faith Domergue) en una cobra, desatando su venganza contra un grupo de soldados estadounidenses que profanaron un templo en la India... Si bien la película tiene momentos algo ingenuos, incluso una trama algo precipitada, Lyon consigue construir secuencias muy logradas. Además, su puesta en escena se ve realzada por la excepcional dirección de fotografía en blanco y Negro del gran Russell Metty, quien una vez más demuestra que cualquier proyecto en el que trabajaba ganaba notablemente en calidad visual.
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