Secuela muy digna, con momentos realmente destacables -algo tardía- del gran éxito protagonizado por Richard Harris a principios de los 70, Un hombre llamado caballo. En esta ocasión, la película fue producida por el propio actor y dirigida por Irvin Kershner, que empezaría a especialuzarse en secuelas. El film repite claramente el esquema argumental de la primera entrega, aunque reduce los elementos antropológicos presentes en la obra de Elliot Silverstein ( no falta eso sí otra ceremonia de pechos atravesados) decantándose más hacia un western de aventuras.
Falla talvez en un exceso de metraje - hay un tercio central un poco tepetirivo- pero se percibe la solidez de la dirección y, por otro, destacan los excelentes acabados técnicos: el montaje de Michael Kahn, la fotografía de Owen Roizman y la música de Laurence Rosenthal....En un fil. Que Kevin Costner debió mirar mucho para rodar " Bailando con lobos"

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