
Bigas Luna de tanto imitar a Brass acabó en manos de los italianos, el resultado es un temible e insalvable bodrio, que solo se salva del sopor -muy ocasionalmente- por la guarreras de la Marini y un Jorge Perrugoria absolutamente desfasado (a grito pelado y con una pistola "Bambolita tu culo es mío..."). El nadir de su director
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