
Lo que podría haber sido y no fue. Ejercicio de nostalgia emprendido por un Jackson excedido en su megalomanía, que destroza el film con una parte central en la isla difícilmente peor (todo ese tramo es abominable y los efectos digitales , especialmente en la secuencia de la estampida, rídiculos). Queda pues una película fracturada, que funciona solo cuando se acerca a lo íntimo (la bella parte final) o a lo misterioso (el tramo del viaje) pero que fracasa estrepitosamente por la borrachera grandilocuente de su director y su incapacidad de contención
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