Comedia con tintes tragicómicos -algo fallida y que no acaba de ser lo que quería- que narra la ascensión y caída de una pareja de magos (Steve Carell y Steve Buscemi), amigos desde la infancia. El relato combina la sátira del mundo del espectáculo con una reflexión ligera sobre la amistad y la vanidad profesional. La película recuerda en espíritu y estructura a "Muertos de risa" de Álex de la Iglesia, aunque sin alcanzar su mordacidad ni su potencia cómica... Aun así, resulta un entretenimiento eficaz, sostenido por un reparto sólido y por la aparición estelar de un desatado Jim Carrey (como mago antítesis de los protagonistas) que aporta el grado de excentricidad que la cinta necesita.

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